Muchas veces, por amor, responsabilidad o agradecimiento, asumimos el cuidado de nuestras madres en su vejez. Es un acto profundo de cariño, pero también un reto para el que nadie nos prepara del todo. No existen cursos que enseñen cómo acompañar a los padres cuando llegan a la tercera edad, y en el camino pueden surgir dudas, miedos y decisiones difíciles.
En algunos casos, el cambio ocurre casi sin darnos cuenta. Un día notamos que caminan más despacio, que se cansan con facilidad o que el paso del tiempo empieza a reflejarse en su rostro. A partir de ese momento, el rol se transforma y somos nosotros quienes debemos velar por su bienestar, muchas veces sin tener claro por dónde empezar.
A continuación compartimos una guía práctica con aspectos esenciales que conviene tener en cuenta al asumir la responsabilidad de cuidar a una madre o a un padre mayor. Estas recomendaciones se basan en la investigación y experiencia del creativo y emprendedor Fernando Roca Correa, quien ha vivido de primera mano el cuidado de madres adultas, incluso en contextos de enfermedad mental, y las recoge en su libro ¡Ahora soy papá de mis papás!.
Convivencia con las madres mayores
Cuando llega el momento en el que es recomendable que las madres estén acompañadas de forma permanente, comienza una nueva etapa: volver a vivir con ellas o reorganizar la dinámica familiar. La convivencia con una adulta mayor puede ser una experiencia maravillosa, llena de historias, recuerdos y gestos de amor que fortalecen el vínculo.
Sin embargo, también puede traer momentos de frustración. Las diferencias de personalidad, la presencia de alguna enfermedad o incluso relaciones complejas del pasado pueden hacer que el día a día resulte retador. Aun así, esta etapa de la vida también puede convertirse en una oportunidad valiosa para sanar, comprender y cerrar ciclos pendientes.
Estos años pueden ser ideales para mejorar la relación y construir recuerdos desde la calma y el respeto. Intentar hacerlo suele ser más reparador que cargar con el peso de no haberlo intentado cuando aún era posible.
También puede leer: 7 maneras de iniciar el año de manera saludable
¿Cómo tratar a las madres mayores?
Con agradecimiento, cariño y disciplina. Esto implica hacer un ejercicio de introspección y definir hasta dónde puede llegar su compromiso como cuidador. Tener claridad sobre los límites también es una forma de cuidar.
Es importante recordar que ella se encuentra en una etapa avanzada de la vida. Acompañarla con paciencia y afecto contribuye a que viva sus días con la tranquilidad de sentirse querida, protegida y segura dentro de un entorno acogedor.
Atención médica de calidad para las madres
Además de la convivencia, la salud física y emocional es un pilar fundamental. Asegúrese de que su mamá esté afiliada a un sistema de salud que responda de manera oportuna y le ofrezca una cobertura adecuada. En Colombia, es obligatorio estar inscrito en una EPS como trabajador o pensionado.
Adicionalmente, es posible reforzar esa protección con planes de salud complementarios o seguros de salud que amplían la cobertura, reducen los tiempos de espera y facilitan el acceso a especialistas, exámenes y atención domiciliaria cuando se requiere. Contar con este respaldo brinda tranquilidad tanto para ella como para quienes la cuidan.

Hábitos y estilo de vida saludable
Los hábitos diarios tienen un impacto directo en la calidad de vida. Por eso, acompañar a su madre en pequeñas acciones cotidianas puede marcar una gran diferencia:
- Alimentación balanceada: Incluir frutas y verduras frescas favorece la digestión, la salud cerebral y los procesos mentales. El equilibrio es la clave.
- Actividad física moderada: Promueva caminatas de 20 o 30 minutos, siempre adaptadas a su ritmo. Acompañarla hace que la actividad sea más segura y agradable.
- Ejercicios de memoria: Si pasa tiempo viendo televisión, invítela a contarle lo que vio. Este simple ejercicio estimula la memoria sin generar tensión.
- Actividad mental: Juegos como ajedrez, dominó, parqués, bingo o rompecabezas ayudan a mantener la mente activa y fortalecen las relaciones sociales.
- Controles médicos periódicos: Organice una carpeta con exámenes, resultados y órdenes médicas para facilitar el seguimiento.
- Atención a los síntomas: Anote cualquier malestar, por leve que parezca, con fecha y hora, y coméntelo en la siguiente consulta.
- Revisión de fórmulas médicas: Verifique que las órdenes estén claras y completas para evitar retrasos en tratamientos o medicamentos.
También puede leer: Chequeos médicos para incorporar hábitos saludables
Bienestar de las madres en el hogar
El entorno también influye en la salud. En general, los climas cálidos y a nivel del mar suelen ser más favorables para los adultos mayores, mientras que el frío puede afectar las articulaciones y la función pulmonar.
La vivienda debe adaptarse a sus necesidades: tapetes antideslizantes, barras de apoyo en el baño, pasamanos en escaleras y utensilios de fácil agarre son ajustes sencillos que aumentan la seguridad. También es recomendable evitar alfombras sueltas, objetos en el piso, sillas muy bajas o elementos que puedan provocar caídas.
Cuidar a una madre mayor es una labor valiosa que requiere paciencia, organización y mucho amor. Contar con información clara y con el respaldo adecuado hace que este camino se recorra con mayor tranquilidad.
Y recuerde: proteger la salud también es una forma de cuidar. Un Seguro de Salud de Seguros Bolívar le ofrece acompañamiento, acceso oportuno a servicios médicos y la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, usted y su mamá cuentan con un respaldo confiable. Tranquilo, nosotros respondemos.
*Este contenido fue ajustado con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial y cuidadosamente revisado por nuestro equipo editorial.



