Es una ley estadounidense que busca prevenir la evasión de impuestos por parte de personas obligadas a tributar en Estados Unidos y obliga a las instituciones financieras extranjeras (FFI- por sus siglas en inglés), a reportar al IRS (por sus siglas en inglés – Internal Revenue Service) los productos financieros de los clientes considerados como personas de Estados Unidos o sobre empresas extranjeras en donde los socios o accionistas deban tributar en Estados unidos y tengan una participación del 10% o más en la empresa.


